99 años de lucha contra la corrupción y defensa del patrimonio público

Contar con una gestión fiscal adecuada y eficiente que responda a las crecientes demandas de la población en salud, educación, vivienda, vías, acueducto y alcantarillado y seguridad alimentaria, entre otras; ha sido una constante en todas las sociedades, ello por supuesto, exige la apropiación y ejecución transparente y eficiente de cuantiosos recursos públicos, y una adecuada vigilancia y control.

En Colombia, desde la creación del Departamento de Contraloría y hasta la hoy la Contraloría General de la República, se han generado constantes cambios estructurales, administrativos, metodológicos y técnicos, que han propugnado por hacer más eficiente y oportuno el control fiscal en nuestro país.

De la Corte de Cuentas, el Control Numérico Legal y pasando por el tan controvertido Control Previo, logramos la reforma más profunda del control fiscal a instancias de la Constituyente de 1991 que sentó las bases del CONTROL POSTERIOR Y SELECTIVO, todos estos métodos propios y adecuados para nuestros momentos históricos, lo que  quedó plasmado en la expedición de la Ley 42 del 26 de enero de 1993 que dictó normas “sobre la organización del sistema de control fiscal financiero y los organismos que lo ejercen”.

No obstante todo señalado, hoy la independencia y objetividad del órgano de control se limita desde el momento mismo en que el presupuesto de la entidad es sometido a la visión fiscalista del Ministerio de Hacienda y a la forma clientelar y política de elección de quien debe dirigir sus destinos; nuestro trabajo se permea con la politización en el nombramiento de los cargos de dirección, con la contratación sin ambages y sin fundamento de OPS, con la creación de plantas temporales, y se debilita con la no convocatoria oportuna del concurso público de méritos, así se diga o haga al amparo de “válidos y loables propósitos”.

A pesar de todo ello, los trabajadores de carrera administrativa que hemos ingresado por mérito a la entidad y hemos sido forjados, formados y capacitados en el quehacer diario institucional, aportamos conocimiento y experiencia y en una simbiosis única en el Estado Colombiano, aprendemos en ocasiones de las direcciones coyunturales y les enseñamos; construimos colectivamente nuestra institución, damos resultados… muy buenos resultados. A veces ocultados y poco o nada publicitados.

Y tal como lo hemos planteado en otras ocasiones, es con fundamento en ese enfoque, que abordamos con la actual Administración de Carlos Felipe Córdoba, el gran reto de transformar la CGR, su estructura, su planta de personal, sus competencias y de avanzar en logros laborales.

La importancia del Acto Legislativo 04 de 2019 no radica, sólo, en que alcanzamos la tan anhelada nivelación salarial con la Procuraduría General de la Nación, ni la incorporación con derechos de carrera de una figura exótica que birlaba derechos: la llamada Planta Transitoria; ni en que se logró ampliar la Planta Permanente de Personal en la cual el 91% de los cargos son de carrera administrativa o en el aumento sustancial de nuestro presupuesto aspecto este ultimo con el que se pone en tela de juicio actuales y posteriores inanes contrataciones de personal por prestación de servicio, o la no convocatoria a concurso de méritos.

No! El aspecto esencial de la reforma radica en que se otorgó a la Contraloría General de la República una nueva herramienta de control: El Control Concomitante y Preventivo que como lo preceptúa el AL 04 de 2019:  “…se realizará en tiempo real a través del seguimiento permanente de los ciclos, uso, ejecución, contratación e impacto de los recursos públicos, mediante el uso de tecnologías de la información, con la participación activa del control social y con la articulación del control interno”, sin que ello implique un control previo.

Corresponde entonces a los trabajadores de la CGR, promover e impulsar, entre las organizaciones sindicales y sociales del país, la participación amplia y permanente del control social a la gestión pública.  A denunciar y a ser veedores, para que el control ejercido por la CGR no se convierta simplemente en grandes anuncios mediáticos, sino, para que sea una herramienta efectiva de advertencia que permita que se activen los mecanismos de control posterior y selectivo y que sea aplicado según la naturaleza de las actividades y operaciones del sujeto de control (control financiero, control de cumplimiento).

Es necesario, que se retome el ejercicio de un control combinado, integral, integrado regular y dada la separación estructural de la CGR debe diseñarse e implementarse el control intersectorial, transversal y el control de programas, proyectos, o actividades sectoriales. En fin, retomar esa vieja discusión de que el enfoque de control se centra o en los procedimientos o en los resultados.

La opinión favorable y la legitimidad y aceptación de nuestra labor de control se conquista únicamente siendo ejemplo de esta. La gestión fiscal de la CGR debe ser transparente, pulcra. Se está obligado a ello. ESA ES LA VERDADERA REFORMA, Ser ejemplo por LEGITIMIDAD no por legalidad.

Hoy, celebramos nuestros 99 años de existencia institucional en medio del maremágnum mediático que pone de presente nuestra cruda realidad: Colombia tiene un Estado y una sociedad capturadas y cooptadas por las mafias del narcotráfico y de la corrupción.

NO se trata solo de unas efemérides más. No son un cumpleaños más. Hoy, al llegar a los 99 años de vida institucional, nos encontramos en un momento histórico donde tenemos la obligación de dejar sentadas las bases no solo jurídicas, técnicas y metodológicas sino de comportamiento y gestión institucional para la CGR y el control fiscal de la próxima centuria. De ese tamaño es nuestra responsabilidad y Ascontrol asume su papel protagónico en la misma.

Como nos corresponde, ASCONTROL estará presente en la segunda fase del fortalecimiento institucional que implica controlar de la mano de la ciudadanía organizada. Ello es la clave de la profundización del cambio iniciado. Cambio irreversible. Y no se trata del debate entre presencialidad o virtualidad, sino el debate entre combatir o no a las mafias y carteles de la contratación y la corrupción, cueste lo que cueste.

Nos debemos sentir orgullosos de laborar en una entidad rica en experiencias, en conocimiento, en formación. La CGR es una universidad del quehacer público. La CGR no sólo nos ha formado profesional y técnicamente, sino que nos ha formado como seres humanos. Somos una familia. La gran familia de la CGR. Y a partir de los avances alcanzados debemos hacer realidad esa parte del himno. “De la mano con el pueblo colombiano”. Ese es el futuro de la lucha contra la corrupción. Una lucha de órganos de control al servicio de un control social activo y participativo.

JUNTA DIRECTIVA NACIONAL
Bogotá. Julio 19 de 2022.

 

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